Prefiero explicaros mi método de trabajo y si os queda cualquier duda podéis consultármela contactando conmigo a través del medio que más cómodo os resulte.

Dependiendo del tipo de trabajo de que se trate llevo a cabo una u otra metodología, sin embargo hay puntos en común.

Un trabajo de imagen siempre requiere una implicación absoluta, es decir, me meto en lo que estoy haciendo al cien por cien. La concentración es importantísima, entender el proyecto y la intención que se le quiere dar es fundamental para una buena ejecución. El mismo acto, evento u objeto tiene infinitos puntos de vista y el carácter del reportaje lo marcan tanto los acontecimientos como la subjetividad del fotógrafo, pues, como decía, la fotografía es una forma de expresión.

Resumiendo, un reportaje fotográfico es siempre un reto nuevo y diferente al anterior. Extraer la esencia significa que debo estar dentro, como uno más para sentirlo mío y tratar de contarlo gráficamente. Una imagen que te está contando algo despierta el interés de un espectador objetivo, tanto más si se trata de uno mismo, ¿no?.

Con respecto a la post-producción, en función de las necesidades del cliente hay diferentes tratamientos, procesos y sistemas de fotoacabado. En cuanto al tratamiento de las imágenes, así como su previa selección, los realizo íntegramente yo para marcarle al reportaje la intención de la que os hablaba. Los procesos de dise–o, maquetación, retoque, etcÉ son realizados por mi o por profesionales independientes del sector de las artes gráficas según el tipo de trabajo y el volumen, para favorecer tanto la calidad como la fluidez.

Finalmente, hay formatos estándar o comunes en tipos de reportaje social como las bodas. Estandarizando el producto final conseguimos economizar y ofrecer un precio competitivo. Aun así os invito a plantearme cualquier idea que imaginéis para vuestro reportaje, seguro que es posible.